Comprar o vender un auto con multas: riesgos y pasos para protegerte

Comprar o vender un vehículo usado en Chile puede ser un proceso complejo si el auto en cuestión tiene multas de tránsito impagas. Estas multas pendientes, ya sean infracciones de tránsito o deudas asociadas al vehículo (como multas por no pagar el TAG), pueden traer complicaciones tanto para el comprador como para el vendedor. Imaginemos la situación: adquieres un automóvil con entusiasmo y, al poco tiempo, recibes la sorpresa de que tiene multas anteriores que no esperabas. Esta situación puede transformar la alegría inicial en frustración y en gastos imprevistos. Para evitar escenarios desagradables, es fundamental entender cuáles son los riesgos de comprar o vender un auto con multas y conocer los pasos para protegerte en estas transacciones.
En este artículo exploraremos detalladamente los peligros financieros y legales de tratar con vehículos que arrastran infracciones pendientes, tanto desde la perspectiva del comprador como del vendedor. También te proporcionaremos una guía paso a paso para minimizar riesgos: cómo verificar las multas de un auto, qué hacer si decides seguir adelante con la compra o venta, cómo negociar el pago de las deudas, y qué precauciones tomar para que la transferencia de dominio sea segura y sin contratiempos. La información que encontrarás a continuación está orientada a adultos que desean realizar una compraventa de auto usado de forma informada y segura, cumpliendo con la normativa vigente en Chile y evitando sorpresas de último minuto.
Riesgos al comprar un auto con multas
Adquirir un auto usado que tiene multas de tránsito pendientes conlleva varios riesgos para el comprador. Estos riesgos van más allá del simple hecho de tener que pagar una suma adicional de dinero; incluyen posibles problemas legales, administrativos e incluso de confianza en la transacción. A continuación, analizamos las principales categorías de riesgos que enfrentaría un comprador al adquirir un vehículo con multas impagas.
Riesgos financieros: costos ocultos de las multas pendientes
El riesgo financiero es quizás el más evidente para quien compra un auto con multas. Si el vehículo tiene infracciones pendientes, esas deudas pueden convertirse en un costo oculto que se suma al precio de compra. No se trata solo del monto original de la multa: con el tiempo, a las multas se les acumulan recargos por atraso, intereses e incluso costos judiciales si llegaron a esa instancia. Por ejemplo, una infracción que inicialmente era de bajo monto puede crecer significativamente debido a penalidades por no pagar a tiempo. Si el auto tiene múltiples multas acumuladas, la suma total puede ser mucho mayor de lo esperado, haciendo que la compra que parecía una ganga deje de serlo.
Otro aspecto financiero a considerar es la posibilidad de multas ocultas que el comprador desconozca al momento de la compra. Aun haciendo las consultas previas, siempre existe la chance de que alguna infracción no apareciera en el sistema en el momento de verificar, o que se notifique posteriormente. En Chile, ciertas infracciones pueden demorar semanas o meses en ser registradas oficialmente en el Registro de Multas de Tránsito No Pagadas del Registro Civil. Esto significa que podrías comprar el auto con un certificado de multas “limpio” y, tiempo después, enfrentarte a una multa que el dueño anterior cometió pero que no había sido anotada aún. Si bien la legislación chilena actualmente protege al nuevo propietario en estos casos (como explicaremos más adelante), inicialmente supone un susto y posible trámite adicional para aclarar la situación, además de la molestia de tener que gestionar un problema heredado.
En resumen, desde el punto de vista económico, comprar un auto con multas impagas puede implicar gastar más dinero del previsto: ya sea pagando las multas pendientes (más intereses o recargos) o invirtiendo recursos en trámites y gestiones para resolver infracciones inesperadas. Este riesgo financiero hace imprescindible calcular si el negocio sigue siendo conveniente. Por ejemplo, si las multas suman una cantidad importante, podrían comerse el ahorro obtenido en el precio de venta del vehículo. Un vehículo usado que parecía barato podría no ser tal una vez sumados estos costos adicionales.

Riesgos legales y administrativos: transferencia, permisos y posibles embargos
Más allá del impacto económico, existen riesgos legales y administrativos al adquirir un auto con infracciones pendientes. Uno de los más importantes en Chile es la implicancia en el permiso de circulación: un vehículo con multas anotadas no podrá renovar su Permiso de Circulación anual hasta que esas multas sean pagadas o solucionadas. Esto significa que, si compras un auto con multas registradas, podrías encontrarte con que al llegar marzo (fecha en que se renueva el permiso cada año) no puedas obtener el permiso para circular legalmente hasta saldar esas deudas. En la práctica, el nuevo propietario queda obligado a pagar las multas pendientes como condición para renovar el permiso, o de lo contrario el vehículo no estará habilitado para circular.
Otro posible riesgo administrativo tiene que ver con la transferencia de dominio. Por regla general, la existencia de multas de tránsito no impide legalmente la transferencia de un vehículo en Chile – es decir, sí es posible cambiar de propietario aun cuando el auto tenga infracciones impagas. De hecho, la normativa permite hacer el trámite de compraventa, pero exige transparencia: si se realiza en notaría, el notario solicitará un certificado de multas al momento de la venta. Ahora bien, aunque la transferencia no esté bloqueada automáticamente, la situación puede complicarse si hay deudas significativas. Algunas oficinas o funcionarios podrían demorar el proceso o poner condiciones hasta aclarar las deudas pendientes, generando retrasos y mayor burocracia en la inscripción del vehículo a nombre del comprador. Esto puede traducirse en tiempo perdido y trámites extra para el comprador, haciendo la experiencia de compra más engorrosa de lo normal.
Un riesgo legal más grave, aunque menos común, es que el vehículo pueda estar sujeto a una medida judicial como un embargo por deudas. Si el dueño anterior acumuló muchas multas gravísimas o dejó de pagar infracciones que luego derivaron en causas judiciales, podría ocurrir que un juzgado haya dictado un embargo sobre el auto para garantizar el pago. Un vehículo embargado no se puede transferir libremente (habría una prohibición de venta registrada), y en casos extremos podría incluso ser retirado para remate y así saldar lo adeudado. Como comprador, enfrentarte a un embargo significa no poder disponer libremente del vehículo que creías haber adquirido: no podrías volver a venderlo, ni inscribirlo a tu nombre, ni tal vez siquiera usarlo si un tribunal ordena su incautación. Afortunadamente, es poco frecuente llegar a este punto por multas de tránsito comunes; usualmente antes de ese extremo el auto no habría podido ser transferido debido a la anotación de prohibición en el Certificado de Anotaciones Vigentes. De cualquier forma, es un escenario legal de cuidado: por eso es vital revisar, antes de comprar, no solo las multas sino también que el auto no tenga limitaciones al dominio (prendas, embargos u otras) pidiendo el certificado correspondiente.
Ahora bien, la ley chilena ofrece cierta protección al comprador en cuanto a las multas del dueño anterior. En 2014 se modificó el artículo 42 de la Ley de Tránsito mediante la Ley N.º 20.795, estableciendo que el comprador de un vehículo motorizado solo responderá por las multas empadronadas que figuren en el certificado del Registro Civil al momento de la compra. Esto significa que no pueden anotarse al vehículo multas impagas después de la transferencia, si la infracción fue cometida por el dueño anterior y no aparecía en el certificado al momento de la venta. El Registro Civil tiene la instrucción legal de abstenerse de inscribir (anotar) una multa una vez que el auto cambió de propietario. En otras palabras, si compras un auto y luego el antiguo dueño tenía una infracción pendiente que no salió en los registros durante el trámite, esa multa no debe cargarse a tu vehículo ni impedirte trámites futuros. ¡Ojo! Esto no significa que la multa desaparezca: la deuda seguirá a nombre del antiguo propietario, quien sigue legalmente obligado a pagarla. Pero al menos tú, como nuevo dueño, no deberías verte perjudicado.
Gracias a esta protección legal, ha mejorado la situación para los compradores de autos usados en Chile. Sin embargo, hay un matiz importante: cuanto más demores en hacer la transferencia formal, más riesgo hay de que aparezcan multas nuevas antes de inscribir el auto a tu nombre. Desde que acuerdas la compra hasta que efectúas la transferencia, pueden pasar días o semanas, y en ese lapso alguna infracción del propietario anterior podría finalizar su proceso y anotarse en el Registro Civil. Si tú aún no has hecho el cambio de dueño, esa multa sí aparecerá en el certificado cuando vayas a transferir, y entonces tendrás que hacerte cargo de ella en la práctica. Por eso se recomienda no postergar el trámite de transferencia: si dejas “en el aire” el cambio de nombre por mucho tiempo, corres el riesgo de que surjan deudas sobre el vehículo que luego tendrás que negociar o pagar. En el peor caso, tendrías que volver a conversar con el vendedor para resolver quién paga una multa que apareció después de cerrada la venta, lo cual claramente puede generar conflictos. En resumen, aunque la ley impide que te carguen nuevas multas post-venta, lo ideal es cortar el problema de raíz transfiriendo cuanto antes y verificando bien el estado del vehículo antes de comprar.
Riesgos de confianza y reputación: la importancia de la transparencia
La compra de un auto usado se basa en gran medida en la confianza entre comprador y vendedor. Cuando hay dinero y documentos de por medio, ambas partes esperan honestidad. Si el vendedor oculta deliberadamente la existencia de multas del vehículo, es muy probable que se genere desconfianza apenas el comprador descubra la situación. Piénsalo: si descubres que el dueño te mintió u omitió información sobre infracciones pendientes, ¿no sospecharías también de otras cosas? Podrías empezar a dudar del estado mecánico real del auto, del kilometraje, de si tuvo choques no declarados, etc. La falta de transparencia en algo tan verificable como las multas enciende una alerta sobre la integridad del resto de la información proporcionada por el vendedor.
Además del impacto en la relación individual, estas prácticas opacas afectan la imagen del mercado de segunda mano en general. Muchos compradores temen ser engañados al comprar vehículos usados, y casos en que se ocultan deudas o problemas solo alimentan esa desconfianza. Una experiencia negativa –por ejemplo, enterarse después de comprado el auto que tenía multas– no solo arruina la relación con el vendedor, sino que deja al comprador con una percepción negativa que seguramente compartirá con otros. Esa sensación de inseguridad puede disuadir a potenciales compradores futuros y dificulta el desarrollo de un mercado de autos usados transparente y eficiente. En otras palabras, cada mala práctica erosiona la confianza colectiva.
En términos reputacionales, el vendedor también se arriesga. Si es un particular, podría enfrentar reclamos del comprador, dañar su nombre en círculos cercanos o incluso exponerse a acciones legales por vicios ocultos o engaño (sobre esto hablaremos en la sección de vendedores). Si es una automotora o concesionaria, aún peor: no informar las multas u otros gravámenes del vehículo viola la obligación profesional de informar todos los antecedentes relevantes, lo que puede resultar en denuncias ante el SERNAC u organismos competentes, afectando la reputación de la empresa. De hecho, el Servicio Nacional del Consumidor enfatiza que el vendedor (especialmente si es empresa) debe informar todos los antecedentes del vehículo, incluyendo multas pendientes, choques, problemas mecánicos, prendas u otros procesos legales asociados. No hacerlo no solo rompe la confianza, sino que incumple con los deberes hacia el consumidor.
En resumen, ocultar multas es ética y estratégicamente mala idea. La transparencia, en cambio, tiende puentes de confianza: muchos compradores estarán dispuestos a negociar soluciones si el vendedor es franco desde el inicio sobre las deudas del auto. Por el contrario, si el comprador descubre sorpresas luego, la relación puede deteriorarse rápidamente, con reclamos, exigencia de descuentos de último minuto o incluso la anulación del trato antes de firmar. Para ambas partes, es mejor poner las cartas sobre la mesa desde el comienzo.
Deudas de TAG y multas de autopista: atención a la diferencia
Al hablar de multas, vale la pena aclarar un punto que suele causar confusión en Chile: no es lo mismo una deuda de TAG que una multa de TAG. Las autopistas urbanas de Santiago y otras ciudades operan con el sistema de TAG (Telepeaje), y existen dos tipos de obligaciones relacionadas:
Deudas de TAG (peajes impagos): Son montos adeudados a la concesionaria de la autopista por uso no pagado. Ocurren cuando el usuario del vehículo pasa por pórticos sin tener saldo o sin dispositivo habilitado, y no paga los cargos en la fecha correspondiente. Estas deudas están asociadas al contrato del TAG, es decir, a la persona que firmó el contrato con la autopista para ese dispositivo, no al vehículo en sí. Las deudas de TAG no se traspasan al nuevo dueño del auto. Esto quiere decir que si compras un auto cuyo propietario anterior le debe plata a la autopista (por decir, $50.000 en pasadas acumuladas), esa deuda sigue siendo responsabilidad de esa persona ante la concesionaria. La empresa puede negarle al deudor contratar TAG para otro vehículo hasta que pague lo que debe, pero tú como nuevo dueño no heredas esa deuda financiera. De hecho, podrás contratar un nuevo TAG para tu auto a tu nombre, ya que el impedimento recae sobre el RUT del moroso y su relación con la autopista, no sobre el automóvil. En resumen, las deudas de peaje no pagado no figuran en los certificados legales del vehículo y no afectan al comprador en términos de trámites.
Multas de TAG (infracciones por circular sin pago): Estas sí están asociadas al vehículo (a la patente) y se generan cuando el auto circula sin un TAG habilitado o sin pagar el pase diario correspondiente en autopistas con pórticos. En la práctica, cada vez que pasas sin TAG ni pase, cometes una infracción a la Ley de Tránsito, que tras un proceso termina convirtiéndose en una multa empadronada cursada al dueño del vehículo. Las multas TAG sí pueden traspasarse al nuevo dueño siempre que estén anotadas en el Registro Civil. Es decir, si el propietario anterior acumuló partes por evadir el pago en autopistas y esos partes llegaron a juicio y se anotaron como multas en el Registro de Multas de Tránsito, aparecerán en el certificado del auto igual que cualquier otra multa. En ese caso, al comprar el auto, dichas multas sí te afectan: tendrás que asumirlas o negociar su pago, igual que una multa de estacionamiento o fotorradar pendiente.
Resumiendo la diferencia: una deuda TAG es un compromiso civil/contractual del antiguo dueño con la autopista (no afecta al nuevo dueño ni aparece en certificados del vehículo), mientras que una multa de TAG es un tema de infracción de tránsito ligado a la placa patente y sí aparece en los registros del vehículo, pudiendo impedir renovar permisos o transferir sin pagarla. Ambos conceptos surgen del mismo hecho (pasar sin pagar), pero en etapas distintas: antes de llegar a multa es deuda, si no se paga acaba como multa formal.
¿Por qué es importante esta distinción para el comprador? Porque podrías encontrar un vehículo que “no tiene multas en el Registro Civil” pero cuyo dueño te menciona que “debe plata del TAG”. Eso significa que quizás hay deudas de autopista que aún no se transforman en multas formales. Si esas deudas se siguen ignorando, eventualmente la concesionaria llevará los casos al Juzgado de Policía Local y se generarán multas empadronadas contra el vehículo. Idealmente, si identificas que el auto tiene muchas pasadas impagas en autopistas, debes prever que en cualquier momento pueden anotarse multas nuevas por ese motivo. La recomendación en tal caso es apurar la transferencia antes de que esas multas lleguen a anotarse, o directamente pedir al vendedor que regularice la situación con la autopista antes de la venta. Ten en cuenta que una vez transferido el vehículo a tu nombre, multas futuras por esas pasadas ya no podrán anotarse (gracias a la ley mencionada), pero siempre existe riesgo de errores o complicaciones administrativas que mejor evitar.
Por último, si vas a usar el auto en autopistas urbanas, necesitarás tu propio TAG. Asegúrate de dar de baja el TAG del dueño anterior y contratar el tuyo. Esto es un trámite separado de la compraventa, pero importante: te evitará problemas de facturación mezclada y te garantizará que cualquier deuda nueva sea únicamente la tuya. Recuerda que el antiguo dueño no podrá sacar un TAG para otro auto mientras mantenga deudas con la autopista, lo cual es incentivo para que pague, pero eso ya es entre él y la concesionaria. Como nuevo propietario, tu foco debe ser que no queden multas TAG anotadas al vehículo (para que no afecten tu Permiso de Circulación) y luego contratar tu dispositivo a tiempo.

Riesgos al vender un auto con multas
Así como el comprador enfrenta desafíos en estos casos, el vendedor de un vehículo con multas pendientes también puede tener problemas y ver disminuidos sus beneficios en la transacción. Vender un auto que arrastra infracciones impagas es posible, pero habrá consideraciones especiales: probablemente tendrás que invertir más tiempo, potencialmente recibir menos dinero por el vehículo, y desde luego actuar con total honestidad para evitar consecuencias legales o reputacionales. Veamos los riesgos principales para el vendedor.
Dificultades para concretar la venta y pérdida de valor del vehículo
El primer riesgo para un vendedor con un auto “multado” es encontrar comprador dispuesto. Muchos compradores informados van a desconfiar o desanimarse si saben que el vehículo tiene deudas, especialmente si son cuantiosas. Hoy en día es muy sencillo para cualquier interesado pedir un certificado de multas o un informe del auto y descubrir esas infracciones; por tanto, tratar de vender sin resolverlas puede alargar el tiempo de venta o ahuyentar a posibles compradores serios. Incluso si logras interesados, es casi seguro que usarán la existencia de multas como argumento para ofertarte un precio más bajo. En la práctica, las multas pendientes terminan restándole valor comercial a tu auto: un comprador responsable descontará del precio el monto de las multas (y quizás algo extra por la molestia) para considerar la compra.
Además, si las multas aparecen registradas oficialmente, no podrás hacer una transferencia convencional en el Registro Civil sin más. Tendrás que pagar esas multas o buscar alternativas (como la venta por notaría, que describiremos luego) para poder completar el traspaso. Esto supone costos extra y trámites adicionales en la venta. Por ejemplo, el uso de una notaría para gestionar la compraventa con deudas tiene honorarios mayores que el simple trámite en el Registro Civil, y suele requerir más tiempo (varias visitas y espera de al menos unos días). Como vendedor, ese es un riesgo/hándicap: tendrás un proceso de venta más engorroso y posiblemente debas asumir parte de esos costos notariales, reduciendo tu ganancia.
Otro punto importante es que, aunque legalmente las multas no impiden cambiar de dueño, si tu vehículo tiene sanciones muy graves o numerosas, podría tener alguna limitación al dominio ya anotada (por orden judicial, una anotación preventiva, etc.). Si existiera una prohibición de enajenar o un embargo anotado en el Registro de Vehículos por esas deudas, estarás impedido de vender el auto hasta resolver esa situación. Esto sería un caso extremo, pero no imposible: por ejemplo, si nunca pagaste varias multas de TAG y el monto escaló, podría haber un embargo judicial. En todo caso, cualquier limitación de este tipo aparecerá en el Certificado de Anotaciones Vigentes, y es tu responsabilidad chequearlo antes de intentar vender. Un auto con prenda, prohibición o embargo oficialmente inscritos no podrá ser transferido hasta que se levanten, sin importar lo que acuerdes con el comprador. Así que, si resulta que tus multas llegaron a ese nivel, deberás primero cancelarlas (u obtener la liberación) para poder vender, lo que conlleva demoras y gastos.
Desde la perspectiva financiera, las multas reducirán tu utilidad. Si decides pagarlas tú mismo antes de vender (lo cual es recomendable si puedes), estarás incurriendo en un gasto no planeado que baja el neto que obtienes por la venta. Si optas por no pagarlas y negociar con el comprador, seguramente este te pedirá un descuento equivalente al monto de las multas, así que en la práctica ese dinero igual saldrá de tu bolsillo, solo que de forma indirecta al recibir menos por el auto. En cualquier caso, el vendedor termina asumiendo el costo de sus infracciones de una forma u otra – como es lógico, porque fueron sus infracciones. Pretender vender el auto “como si nada” y que sea el comprador quien cargue con todo el problema rara vez será viable en un trato justo.
En resumen, vender un auto con multas impagas suele implicar más tiempo para concretar la venta, más costos (ya sea pagando multas o en trámites notariales), y generalmente obtener menos dinero por el vehículo. El mercado castiga esas situaciones, porque desde el punto de vista del comprador se trata de deudas del pasado que no tiene por qué asumir sin compensación.
Obligaciones legales y éticas del vendedor: transparencia ante todo
El vendedor de un vehículo usado, especialmente si es un vendedor profesional o automotora, tiene obligaciones claras de transparencia. De acuerdo con el SERNAC y la Ley de Protección al Consumidor, quien vende un bien usado debe informar al comprador sobre todos los antecedentes relevantes del vehículo, incluyendo si tiene multas pendientes, si estuvo involucrado en choques, si tiene problemas mecánicos graves, si está prendado o con litigios, etc. Ocultar deliberadamente alguna de estas informaciones puede considerarse una práctica engañosa. En caso de una venta entre particulares, la ley del consumidor no se aplica de la misma forma, pero sigue existiendo la posibilidad de que el comprador reclame por vicios ocultos en la compraventa civil si se demuestra que el vendedor conocía y no informó algo tan importante como deudas que afectan el uso legal del auto.
Por lo tanto, ética y legalmente, si tu auto tiene multas y aun así decides venderlo sin pagarlas, debes comunicarlo abiertamente al potencial comprador. De hecho, en Chile existe la figura del certificado de multas de tránsito precisamente para transparentar esto en cada venta. Si haces la transferencia por notaría, el notario exigirá ese certificado al vendedor al momento de la firma, y así el comprador se enterará formalmente si hay multas. Si intentas ocultarlo hasta último minuto, el propio proceso de venta lo sacará a la luz. Y si llegaras a encontrar un comprador desprevenido que no pide certificados ni verifica –lo cual sería raro hoy– y concretan la venta, ten en cuenta que: 1) si las multas estaban anotadas, igualmente no podrá renovar el permiso sin pagarlas (luego se enterará y podría volver contra ti molesto), y 2) gracias a la ley 20.795, si las multas no estaban anotadas antes, no se las cargarán, por lo que el comprador quizás no sufra perjuicio directo pero tú seguirás debiendo esas multas a la autoridad. En cualquier caso, no hay beneficio real en ocultar la información, y sí muchos posibles problemas.
La “obligación ética” de informar las multas pendientes no es solo un decir: incluso portales de educación vial recalcan que el vendedor debe comunicar estas deudas al comprador aunque no aparezcan aún en el registro. Es parte de hacer un trato justo. Si el comprador se entera por ti mismo desde el inicio, será más fácil llegar a un acuerdo (por ejemplo, que ajusten el precio o que tomen medidas para pagar). En cambio, si lo descubre solo, probablemente piense que quisiste estafarlo y la negociación se torne hostil o fracase.
Considera también que, si eres un vendedor profesional (una automotora, por ejemplo), no cumplir con informar puede tener consecuencias legales serias. Ha habido casos de compradores que, tras descubrir problemas no informados (como un kilometraje adulterado o deudas ocultas), demandan o denuncian al vendedor. En un caso de automotora chilena, se les sancionó con multa e indemnización por vender un auto con defectos no declarados. De igual forma, vender un auto con multas impagas sin advertirlo podría exponerte a acciones legales o a que el comprador solicite la resolución del contrato de compraventa por información errónea. En resumen: la transparencia no solo es lo correcto, sino que protege al vendedor de reclamos posteriores.
Finalmente, está el tema reputacional ya mencionado: un comprador engañado probablemente difundirá su mala experiencia. En la era de las redes sociales, un mal comentario puede afectar tu capacidad de vender otros vehículos en el futuro (si te dedicas a eso) o al menos generar un mal momento. Por el contrario, un vendedor honesto que plantea los problemas y ofrece soluciones genera confianza; muchas veces el comprador valorará esa honestidad y se mantendrá en la negociación buscando resolver el tema, en vez de huir.
En conclusión, como vendedor con multas pendientes, tu mejor estrategia es la honestidad desde el primer momento, acompañada de disposición para solucionar el problema (ya sea pagando tú, compartiendo costos o buscando vías seguras para la transacción). Así reducirás los riesgos de enfrentar disputas legales, pérdida de la venta o daños a tu reputación.

Pasos para protegerte al comprar un auto con multas
Si a pesar de los riesgos identificados decides seguir adelante con la compra de un auto que tiene multas pendientes, es fundamental que tomes una serie de precauciones para proteger tus intereses. A continuación, se presenta una guía paso a paso para minimizar riesgos y asegurar que la operación sea lo más segura y transparente posible desde el lado del comprador:
Verifica el historial legal del vehículo y sus multas antes de comprar. Antes de firmar cualquier documento o entregar dinero, revisa exhaustivamente si el auto tiene multas u otras deudas pendientes. La forma más directa de hacerlo en Chile es solicitar el Certificado de Multas de Tránsito No Pagadas en el Registro Civil (se puede obtener en línea o en sus oficinas). Este certificado oficial te mostrará todas las multas empadronadas que figuran registradas a la patente del vehículo hasta la fecha de emisión. Si el certificado sale “limpio” (sin infracciones registradas), te estás asegurando de que hasta ese momento el auto no tiene multas anotadas. Adicionalmente, es muy recomendable pedir un Certificado de Anotaciones Vigentes (CAV) del vehículo, donde aparecen las inscripciones importantes: datos del dueño actual, si el auto tiene prenda, prohibiciones de enajenar, órdenes de embargo u otras limitaciones al dominio. Revisar el CAV te protege de sorpresas mayores (por ejemplo, que el auto esté prendado a un banco o con encargo por robo, lo que impediría la transferencia). También debes verificar que los papeles del auto estén al día: esto incluye que tenga su permiso de circulación vigente, revisión técnica y seguro obligatorio al día, ya que aunque no son “multas”, un permiso de circulación impago podría estar relacionado con multas pendientes que lo bloquean.
Para complementar lo anterior, considera usar servicios de informe vehicular detallado, como el Informe Autofact u otros similares. Estos informes privados, a partir de la patente, recopilan información de múltiples fuentes y te pueden indicar no solo las multas anotadas actualmente, sino también multas en proceso (por anotar) y otras alertas. Por ejemplo, el Informe Autofact muestra las infracciones que están en curso de anotarse (multas cursadas que aún no llegan al Registro Civil). Esto es útil porque, como mencionamos, una multa puede tardar varios meses en aparecer oficialmente; con un informe de este tipo podrías enterarte de que el auto tiene, digamos, “multas por anotar” derivadas de pasadas sin TAG, fotorradares u otras causas, aun si hoy el certificado de multas sale sin registros. Conocer esas posibles multas futuras te permite tomar decisiones informadas – podrías negociar con el vendedor sobre ellas o apresurar el trámite antes de que se anoten. Estos informes también suelen incluir información de otros antecedentes (choques reportados, número de dueños previos, etc.), lo cual suma a tu evaluación. En resumen, verifica todo lo verificable: multas, antecedentes legales y estado administrativo del vehículo antes de comprar. Un poco de investigación en esta etapa puede ahorrarte muchos problemas y gastos después.
Negocia con el vendedor la forma de pago de las multas pendientes. Si descubres que el vehículo efectivamente tiene multas impagas, no des por cancelada la compra de inmediato; en muchos casos se puede negociar una solución satisfactoria. Lo primero es conversar abiertamente con el vendedor sobre el tema. La opción ideal para ti como comprador es acordar que el vendedor pague todas las multas antes de hacer la transferencia. Esto te garantiza recibir el auto libre de deudas, y en lo posible debería reflejarse en el contrato que el auto se entrega sin multas pendientes. Muchos vendedores responsables optarán por pagar las multas con tal de concretar la venta, sobre todo si no son montos muy altos. Si el vendedor no puede o no quiere pagarlas por adelantado, entonces debes negociar un ajuste en el precio de venta. En la práctica, se descuenta del precio el valor total de las multas para que seas tú quien las pague posteriormente. Por ejemplo, si el auto se iba a vender en $5.000.000 pero tiene $200.000 en multas, podrían acordar un precio de $4.800.000 y que tú te hagas cargo de pagar esas infracciones luego. Es fundamental que cualquier acuerdo al respecto quede muy claro: quién paga las multas y cómo se compensará eso en el precio.
Ten en cuenta que, si las multas pendientes son muy elevadas, tal vez no valga la pena proceder con la compra ni siquiera con descuento. Debes evaluar la magnitud: no es lo mismo un par de infracciones menores por $30.000 que diez multas gravísimas por varios cientos de miles. Si el monto es tal que, sumándolo al precio, el auto deja de ser conveniente, considera con frialdad si te conviene seguir adelante. Nadie quiere “heredar” un problema caro. En ocasiones, aunque el vendedor esté dispuesto a descontarte el valor de las multas, puede que el trámite y la incertidumbre no compensen; a veces es preferible buscar otro vehículo sin ese historial. En cualquier caso, si las multas son asumibles y llegas a un arreglo (sea pago previo o descuento), asegúrate de tener cifras exactas. Puedes pedirle al vendedor comprobantes o detalles de cada multa para saber con precisión cuánto suman y de qué tipo son. Esto también ayuda a distinguir entre multas de tránsito y otras posibles deudas (por ejemplo, deudas de TAG que aún no sean multas formales). Negocia con información en la mano y no temas plantear tus condiciones: es tu dinero y tu tranquilidad los que están en juego.
Deja constancia escrita del acuerdo sobre las multas en el contrato. Cualquiera sea la solución negociada con el vendedor, formalízala por escrito en el contrato de compraventa del vehículo. Este paso es crucial y a veces se pasa por alto. El contrato de compraventa (ya sea que firmen en notaría o en el Registro Civil) debe incluir una cláusula que detalle el estado de las multas y cómo se resolvieron en la transacción. Por ejemplo, si el vendedor pagó las multas antes de la venta, puede añadirse algo como: "El vendedor declara que el vehículo se entrega sin multas de tránsito pendientes a la fecha de hoy, habiendo pagado las infracciones indicadas en el certificado N° X...". Si, en cambio, acordaron un descuento porque tú pagarás las multas, se puede estipular: "Las partes dejan constancia que el vehículo registra $$ cierta cantidad en multas impagas, las cuales el comprador asume y pagará, por lo que ambas partes han convenido un descuento equivalente en el precio de venta." De esta forma, queda un respaldo legal de lo acordado. Esto te protege a ti, como comprador, de que luego el vendedor desconozca el trato sobre quién se hacía cargo, y viceversa protege al vendedor de que luego no haya malentendidos.
Si la compraventa se hace mediante un contrato ante notario, habla con el notario para que incluya estas especificaciones. Los notarios en Chile suelen estar habituados a estas situaciones y pueden guiar en la redacción apropiada. Si la transferencia la hacen directamente en el Registro Civil, recuerda que igual deben firmar un contrato tipo y pueden anexar declaraciones adicionales; no está de más llevar un documento firmado entre ambos con ese acuerdo o hacerlo constar en una declaración jurada adjunta. La idea es que todo quede documentado. También conserva copias de los certificados de multas obtenidos y de cualquier comprobante de pago de multas que se realice en torno a la venta, por si más adelante necesitas probar el estado en que se entregó el vehículo. Esta precaución es parte de proteger tus derechos como comprador.
Considera utilizar una notaría (o servicio especializado) para una transferencia segura. Cuando un vehículo tiene multas impagas, una buena práctica es realizar la compraventa ante notario con medidas de seguridad adicionales. Como hemos mencionado, la notaría puede fungir como intermediaria neutral que asegure que se cumplan las condiciones pactadas respecto al pago de las multas antes de finalizar la venta. En concreto, pueden hacer lo siguiente: el comprador entrega al notario (o deposita en una cuenta custodiada) el dinero equivalente a las multas, además del precio del auto, y el notario solo libera esos fondos al vendedor una vez que confirme que las multas han sido pagadas. Esto se logra incluyendo en el contrato una cláusula que lo especifique y anexando el certificado de multas. El notario entonces, al tener ese mandato, verificará que se paguen las infracciones (incluso a veces ellos mismos pueden realizar el trámite de pago con el dinero entregado) y luego procederá a inscribir la transferencia del vehículo a nombre del comprador. De esta forma, como comprador no arriesgas tu dinero sin tener la certeza de que el problema de las multas fue resuelto. Es una especie de escrow o fideicomiso de corta duración, utilizando al notario como garante.
La desventaja de usar la notaría es que implica un costo adicional y un poco más de tiempo. Los honorarios notariales por autorizar un contrato de compraventa vehicular son más altos que el simple trámite en Registro Civil, y además en estos casos de custodia de pagos pueden cobrar extra por la gestión. También suele requerir que ambas partes acudan al menos dos veces: una para firmar el contrato ante notario y acordar las condiciones, y otra posteriormente para confirmar que las multas se pagaron y terminar el proceso de transferencia. Todo el proceso puede demorar varios días, incluso más de una semana en finalizar completamente. Aun así, esta es la opción más segura cuando hay montos importantes en juego o desconfianza. Piensa que es similar a comprar una propiedad con deuda: no entregarías todo el dinero si el bien tiene un gravamen sin asegurar que se libere, ¿cierto? Pues con el auto, el notario asegura que no te quedes sin dinero y con deudas ajenas. Si las multas son pequeñas y el vendedor te genera confianza, tal vez decidan no complicar tanto y simplemente ajustar el precio (muchas ventas entre conocidos se resuelven así). Pero si hablamos de sumas altas o de un trato entre desconocidos, vale la pena pagar un poco más por la tranquilidad. Cabe mencionar que hoy en Chile existen también servicios de transferencia digital (algunos ofrecidos por empresas como Autofact) que operan con firmas electrónicas avanzadas y notarios en línea; desconozco si en esos sistemas manejan la custodia de pagos de multas, pero es posible que ofrezcan garantías similares. Infórmate de las opciones disponibles al momento de la compra. Lo importante es que uses todas las herramientas a tu alcance para que la transferencia sea segura, cumpliendo la condición de auto sin multas al final del día.
Realiza el trámite de transferencia lo antes posible y de forma correcta. Una vez que hayas verificado el estado del vehículo y llegado a un acuerdo con el vendedor, no dilates la transferencia a tu nombre. Como recalcamos antes, cerrar el proceso rápidamente reduce la ventana en que podrían aparecer nuevas multas anotadas antes del cambio de dueño. Coordina con el vendedor para hacer el trámite de inmediato tras el pago. Si optaron por la notaría, firmen el contrato cuanto antes y cumplan las etapas indicadas; si lo harán por el Registro Civil, reúnan los antecedentes necesarios y acudan juntos a efectuar el traspaso. Asegúrate de contar con tu cédula vigente y de que el vendedor también la tenga, y por supuesto de tener el certificado de multas vigente y, si corresponde, comprobantes de pago de las mismas (en caso de que se hayan pagado justo antes de la transferencia). Si pagaron las multas ese mismo día, probablemente el sistema del Registro Civil tardará un poco en reflejarlo; en esos casos suele bastar con mostrar el comprobante de pago para que procedan con la transferencia.
Durante la transferencia, revisa bien todos los datos del contrato de compraventa antes de firmar: que figure el precio real (especialmente si hubo descuentos por multas, conviene igual poner el valor total y en una cláusula aparte el descuento o la razón, para no pagar impuesto de transferencia sobre un valor inflado), que se consignen las declaraciones acordadas sobre el estado del vehículo y multas, etc. No tengas prisa en esta etapa, lee o pide que te lean lo escrito. Si todo está en orden, firma y obtén tu copia del contrato o comprobante de inscripción. Cuando la transferencia quede lista, tú aparecerás como nuevo propietario en el Registro de Vehículos Motorizados y, a partir de ese momento, gracias a la Ley 20.795, ya no podrán anotarse a este vehículo multas antiguas del dueño anterior. En el remoto caso de que, pese a todo, apareciera posteriormente una multa a tu patente por una infracción cometida antes de la venta, tienes el derecho de apelar ante el Juzgado de Policía Local correspondiente y demostrar que cuando se anotó esa infracción el auto ya era tuyo y la falta pertenece al dueño previo. El tribunal debiese entonces anular o reubicar esa multa, ya que la ley te ampara en ese sentido. Pero idealmente no tendrás que llegar a eso si fuiste diligente en los pasos previos. Transferir rápido y con los debidos documentos es tu mejor defensa contra cualquier contratiempo de último minuto.
Cumple con el pago de las multas asumidas antes de la próxima renovación del permiso. Si dentro del trato quedó que tú, como comprador, te harías cargo de pagar ciertas multas (porque se descontaron del precio, por ejemplo), no dejes ese asunto pendiente por mucho tiempo. Lo más recomendable es pagarlas lo antes posible tras la transferencia. Recuerda que, aunque estén a tu nombre o sigan a nombre del anterior dueño, esas multas afectarán al vehículo en la siguiente renovación del Permiso de Circulación. En Chile, cuando vas a pagar el permiso anual, el sistema consulta el Registro de Multas de Tránsito: si hay multas asociadas a la patente (cuyo plazo de registro haya vencido al 30 de noviembre del año anterior), no podrás obtener el Permiso hasta pagarlas. Por ende, si compraste el auto en una fecha cercana a marzo y acordaste pagar tú las multas, vas a tener que pagarlas sí o sí antes de esa fecha límite para poder renovar. Incluso si la transferencia fue posterior al registro de esas multas, y legalmente podrías argumentar que no te corresponden (como explicamos, podrías apelar), en la práctica el trámite de permiso se entrampa y tendrás que perder tiempo en gestiones. Es mejor simplemente liquidar esas deudas y empezar tu vida con el auto “limpio”.
Asegúrate de obtener los comprobantes de pago de todas las multas que pagues (normalmente el pago se hace en Tesorerías Municipales o Juzgados de Policía Local según corresponda la infracción, o vía Internet en algunas municipalidades). Guarda esos comprobantes junto con el resto de documentos del vehículo. Si alguna multa estaba en proceso de apelación o algo por el estilo, haz seguimiento hasta resolverla. Y por supuesto, ten cuidado de no sumar tú nuevas multas por descuidos propios: evita heredar deudas y también evitar generárselas a un futuro comprador cuando algún día vendas el vehículo. Si cumples con todo esto, tu experiencia como nuevo dueño será mucho más tranquila.
Seguir estos pasos te pondrá en la mejor posición posible al comprar un auto usado con multas. En resumen: información, negociación y formalización son tus aliados. Investiga el historial, habla claro con el vendedor, dejen todo por escrito y utiliza mecanismos seguros de pago. Así podrás disfrutar de tu nuevo auto sabiendo exactamente en qué condiciones lo recibiste y sin sobresaltos ocultos.
Pasos para protegerte al vender un auto con multas
Si eres tú quien está vendiendo un auto que tiene multas impagas, también existen estrategias y medidas a tomar para concretar la venta de manera segura y minimizar riesgos. A continuación, se enumeran recomendaciones clave para protegerte como vendedor y lograr una transacción exitosa y transparente, incluso cuando tu vehículo arrastra infracciones pendientes:
Infórmate bien sobre las multas y deudas de tu vehículo antes de vender. El primer paso es tener claridad total de la situación de tu auto. No intentes vender “a ciegas” sin saber exactamente qué se debe, porque el comprador informado lo descubrirá. Por ello, obtén tú mismo un Certificado de Multas de Tránsito No Pagadas vigente antes de poner en venta el vehículo. Así sabrás qué infracciones aparecen registradas oficialmente. Del mismo modo, pide el Certificado de Anotaciones Vigentes (CAV) del auto para verificar si existe alguna prenda, prohibición de enajenar, embargo u otra limitación legal. A veces los vendedores se sorprenden con prendas antiguas o restricciones que no recordaban y eso puede arruinar una venta en el último minuto; mejor detectarlo tú con anticipación. Revisa también que tu vehículo tenga al día los documentos obligatorios (permiso de circulación, revisión técnica, seguro obligatorio): un permiso de circulación vencido podría indicar que no lo pudiste renovar por multas, lo cual será una alerta roja para compradores; es preferible resolver esas trabas antes de mostrar el auto. En resumen, conoce tu auto por dentro y por fuera, en lo mecánico y en lo legal.
Si descubres que hay multas que no sabías (por ejemplo, a veces llegan multas por cámaras o TAG de las cuales no te percataste), toma nota de montos, fechas y municipalidades involucradas. Toda esa información te servirá para planificar los siguientes pasos. También evalúa la gravedad: ¿son multas leves por mal estacionado? ¿o hay alguna grave por exceso de velocidad, o muchas infracciones acumuladas? Mientras más “limpio” presentes el vehículo, más fácil será venderlo. Pero antes de correr a pagar, pasemos al siguiente paso.
Si te es posible, paga las multas pendientes antes de poner en venta el auto. La forma más sencilla de evitar problemas en la venta de tu auto con multas es resolver esas deudas por tu cuenta antes de buscar comprador. Si cuentas con los medios económicos para hacerlo, esta opción te ahorrará negociaciones incómodas y te permitirá probablemente vender más rápido y a mejor precio. Al pagar tus multas, obtendrás un certificado de multas sin infracciones (limpio), lo que facilita la transferencia en el Registro Civil sin tener que recurrir a notarios ni acuerdos especiales. Recuerda que las multas de tránsito finalmente son responsabilidad del propietario que las contrajo; asumirlas demuestra seriedad de tu parte y te pone en posición de decir “mi auto está al día en todo” frente a los interesados.
Antes de pagar, verifica si puedes acceder a descuentos legales. En muchos municipios chilenos, si la multa no ha pasado cierto plazo, pagar dentro de los primeros días puede tener hasta un 25% de descuento. También evita recargos mayores pagando lo antes posible. Si son multas antiguas, tal vez puedas consultar si alguna está prescrita (aunque la prescripción de multas de tránsito es de 3 años en muchos casos, hay condiciones, pero podrías asesorarte). En cualquier caso, pagar y dejar en cero las multas incrementa el valor percibido de tu vehículo. Por ejemplo, un comprador probablemente estará dispuesto a pagarte más si le entregas el auto sin deudas que si le pasas el problema de las multas a él. Lo que gastes ahora en multas puedes recuperarlo parcialmente en un mejor precio de venta o en una venta más rápida.
Una vez pagadas, obtén comprobantes y solicita un nuevo certificado de multas actualizado que muestre “Sin multas pendientes”. Ese documento será oro a la hora de ganarte la confianza de un comprador. Puedes incluso mencionar en tu anuncio o conversación: "El vehículo no tiene multas impagas, cuento con el certificado actualizado", lo cual es un plus de venta. Solo haz esto si realmente pagaste todo, por supuesto. Y ojo, pagar las multas no te exime de informarle al comprador que existieron (legalmente ya no figurarán, así que no es obligatorio contarlo, aunque por transparencia podrías mencionar que tenías algunas pero ya están pagas, si sale al tema). Pero lo importante es que el problema habrá dejado de existir y podrás realizar la venta como cualquier vehículo normal, ahorrándote a ti mismo y al comprador dolores de cabeza.
Si no puedes pagar las multas ahora, sé transparente con el comprador desde el inicio. Puede ocurrir que la suma de las multas sea elevada o que simplemente no dispongas del dinero para pagarlas antes. En tal caso, aún puedes vender el auto, pero deberás informar claramente al potencial comprador acerca de las multas existentes. La honestidad es tu mejor aliada: explica cuántas multas son, de qué tipo, de qué monto y, si lo sabes, en qué estado están (por ejemplo, si alguna está en proceso judicial o todas están ya en el registro). Esta transparencia es una obligación moral y prácticamente profesional. Muchos compradores pueden asustarse al escuchar "tiene multas", pero si lo comunicas proactivamente también transmitirás buena fe y apertura a buscar soluciones.
Un punto clave es no esperar hasta el final para soltar la información. Lo ideal es que incluso en el anuncio de venta o en la primera conversación menciones: "Tiene X en multas pendientes, por eso se vende en Y precio" o "tiene estas infracciones que habría que pagar". Si lo dices desde el principio, te ahorrarás tratar con compradores que absolutamente no quieren problemas (esos se descartarán solos), y los que se queden serán aquellos dispuestos a negociar contigo cómo manejar el tema. Además, evitarás la situación de invertir tiempo en mostrar el auto, hacer test drive, negociar precio, y que al final el comprador se entere del certificado de multas y retroceda por sorpresa. La transparencia temprana te ahorra tiempo y malas experiencias.
Otro beneficio de ser claro es que así controlas la narrativa: presentas las multas como un problema solucionable en vez de que el comprador las descubra por su cuenta y piense lo peor. Puedes explicar, por ejemplo: "El auto tiene aproximadamente $___ en multas de autopista, porque no pude pagar algunos pases diarios. Prefiero decírtelo de antemano; esto obviamente es conversable para descontar del precio o ver cómo lo arreglamos." Un comprador razonable valorará tu franqueza y probablemente siga interesado, siempre y cuando vea disposición tuya a cooperar en resolverlo de manera justa.
Negocia y acuerda con el comprador un plan para saldar las multas de forma segura. Una vez que ambos estén al tanto de las multas, el siguiente paso es llegar a un acuerdo sobre cómo se van a pagar o descontar para concretar la venta. Aquí hay varias opciones que ya hemos mencionado desde la perspectiva del comprador, pero ahora como vendedor debes estar dispuesto a ofrecer alguna:
Pagar tú las multas con el dinero del comprador al momento de la venta: Este método, generalmente implementado vía notaría, consiste en que reconoces que no puedes pagarlas por adelantado pero propones que del dinero que te va a pagar por el auto, se destine lo necesario a liquidar las multas inmediatamente antes o durante la transferencia. Así, el comprador se asegura de que su dinero efectivamente sanea el vehículo y tú puedes vender aun sin tener el dinero por adelantado. Esto requiere mucha confianza o un tercero de por medio que administre (ver paso 5, notaría). Si van a hacer esto, lo ideal es hacerlo formal con un notario que retenga el monto para las multas y confirme el pago antes de entregarte el resto. Si es una venta más informal (entre familiares, por ejemplo), igual deben dejar claro en el contrato que tal monto del precio se destina a pagar las multas antes de transferir.
Hacer un descuento equivalente al monto de las multas: Es probablemente la forma más sencilla. Calculan cuánto suman todas las multas pendientes (por ejemplo, $200.000) y ese monto se rebaja del precio de venta inicial, con la idea de que el comprador asume la responsabilidad de pagarlas luego. En este escenario, tú recibes menos dinero, pero te desligas de hacer el trámite de pago tú mismo. Asegúrate de que el comprador entiende que con ese descuento él asume las multas; igualmente, no está de más dejarlo escrito: "El comprador declara estar en conocimiento de multas pendientes por $XXX, por lo cual se ha rebajado dicho monto del precio y él se compromete a cancelarlas." Esto te protege de que después pretendan que también las pagues pese al descuento.
Pagar una parte y descontar otra: Si las multas son muchas, quizás pueden combinar soluciones. Por ejemplo, tal vez tú puedes pagar una multa grande específica antes, y las demás se descuentan. O dividir el costo a la mitad entre ambas partes en la negociación. Todo es válido mientras ambos lo acepten y quede plasmado por escrito.
Sea cual sea la fórmula, el objetivo es que al final del día el auto quede sin multas para el nuevo dueño. Como vendedor, deberías aspirar a eso, porque cualquier multa que quede sin pagar será un problema para él y posiblemente un dolor de cabeza que te reclame luego. En Chile, si queda alguna multa anotada y el comprador no la paga, no podrá renovar su permiso y podría molestarte con que le "pasaste un cacho". Evita esa situación resolviendo las cosas de mutuo acuerdo en el momento de la venta.
Por último, si las multas no estaban anotadas aún (por ejemplo, infracciones muy recientes que todavía no figuran en el registro), podrías pensar que “no existen a efectos legales” en el instante de vender. Es cierto que, legalmente, podrías transferir en el Registro Civil y el certificado saldrá limpio. Pero recuerda: aunque esas multas futuras no se cargarán al auto por la ley, el comprador deberá pagarlas o apelarlas para poder manejar tranquilo (no podrá renovar permiso sin pagarlas, si se anotan antes de la próxima renovación, o tendrá que ir a juzgado a invocar la ley 20.795). Por ética –y para evitarte mala fama– comunica también esas infracciones no anotadas. Lo más probable es que igual negocien un descuento o algún acuerdo respecto a ellas, porque el comprador informado las considerará parte del historial. En definitiva, negocia de buena fe una solución donde ninguna de las partes sienta que pierde injustamente. Si ambos ceden un poco, podrán concretar la compraventa satisfactoriamente.
Utiliza una notaría para concretar la venta con garantías si el auto tiene multas. Cuando un vehículo tiene deudas que deben pagarse durante la transacción, lo más recomendable es realizar la venta ante un notario, como mencionamos anteriormente. Para ti, como vendedor, esto ofrece la ventaja de que el comprador estará más cómodo avanzando en la compra, ya que siente su dinero protegido hasta que se paguen las multas. En la notaría, ambos firmarán un contrato de compraventa que incluye la condición de pago de multas, y el notario se encargará de manejar los fondos destinados a ese efecto. Por ejemplo, pueden acordar que el comprador entregue dos cheques: uno a tu nombre por el precio menos las multas, y otro (o ese mismo dinero separado) a nombre de la institución que cobre las multas o bajo custodia notarial. El notario entonces verificará el Certificado de Multas (que está obligado a solicitarlo al vendedor según la ley) y retendrá los pagos hasta que confirmes (con comprobantes) que las infracciones fueron canceladas, para luego inscribir el traspaso de propiedad.
Desde tu perspectiva, podrías pensar: "¿Y si pago las multas y luego el comprador se echa para atrás?". Justamente el rol del notario es evitar eso: usualmente la compraventa queda firmada pero suspendida hasta cumplir la condición, de modo que el comprador ya está comprometido con la adquisición. Además, si se retuvo el dinero de las multas, esos fondos se usan para pagarlas y no salen de tu bolsillo directamente sino del monto de la venta. Eso sí, debes estar consciente de que el proceso notarial implica que no recibes el dinero completo de inmediato; habrá una fracción que se libera solo una vez que hayas hecho esos pagos. Pero si todo está bien estipulado, es seguro para ambos lados.
La venta en notaría con multas es prácticamente la única opción viable cuando el vendedor no tiene cómo pagar las deudas por sí mismo antes. Muchos vendedores informales tratan de evitar la notaría por el costo, pero en este caso es preferible invertir un poco en ese trámite para asegurar la operación. Piensa que, sin notaría, el comprador quizás no confiará en darte dinero para que vayas a pagar, y tú tampoco querrás transferir el auto sin haber visto un peso confiando en que luego te pagarán la diferencia. La notaría resuelve ese dilema actuando de árbitro y depositario imparcial.
Toma en cuenta el tiempo extra: este tipo de transacciones puede requerir algunos días. Informa al comprador que posiblemente no será "pago y llave en el acto", sino que deberán seguir los pasos indicados por el notario. Mientras ambos tengan claro el procedimiento, todo saldrá bien. Asegúrate de elegir una notaría con experiencia en este tipo de compraventas; incluso puedes consultar en la notaría qué formato recomiendan para garantizar el pago de multas. Una notaría de confianza sumará tranquilidad al trato.
Entrega al comprador todos los documentos y certificados al día, y formalicen la transferencia correctamente. Llegado el momento de finalizar la venta, proporciona al comprador toda la documentación necesaria y pertinente del vehículo. Esto incluye: el padrón o certificado de inscripción, el permiso de circulación vigente, la revisión técnica y seguro obligatorio vigentes, y muy importante, los certificados que obtuviste (CAV y el Certificado de Multas). Si lograste pagar las multas, entrégale el certificado de multas actualizado en que conste que no hay pendientes. Si se hizo la gestión vía notaría, igual el comprador recibirá ese comprobante de que las multas se pagaron. Si quedaron multas a cargo del comprador (por descuento en precio), entrégale el certificado que muestra cuáles son, para que él tenga constancia exacta de lo que debe pagar.
Entregar todos los papeles en regla no solo es una cortesía, es parte de tus obligaciones como vendedor para asegurar que el comprador pueda inscribir y circular con el vehículo sin problemas. Además, refuerza la confianza: un comprador recibe con agrado un folder con todos los antecedentes, porque denota que el dueño mantuvo todo ordenado y no oculta nada. No olvides también hacerle firma de recibo de dinero (si no está incluido en el contrato mismo) y de entrega del vehículo, así como informar la venta en el Registro Civil (un trámite que el vendedor debe hacer dentro de 48 horas después de la venta para desligarse de futuras responsabilidades, se puede hacer en línea en la página del Registro Civil con la clave única). Este último punto es importante: al informar la venta, te aseguras de no recibir más multas empadronadas de ese vehículo a tu nombre en adelante.
Finalmente, acompaña al comprador en lo necesario para que él pueda hacer la transferencia. Si es en Registro Civil, ambos deben firmar; si es por notaría, quizás el notario o servicio digital se encarga de inscribir, pero asegúrate de que así sea. No des por sentado nada hasta que te confirmen que el vehículo quedó registrado a nombre del nuevo dueño. Solo entonces podrás respirar tranquilo sabiendo que las multas antiguas se quedaron atrás con tu nombre (y que las pagaste o te descontaron por ellas) y que el nuevo propietario no tendrá motivo para reclamarte en el futuro.
Siguiendo estos pasos como vendedor, estarás protegiéndote a ti mismo y facilitando la venta. Un comprador satisfecho y confiado es la mejor garantía de una transacción sin contratiempos. En síntesis: prepárate, sé honesto y ofrece soluciones. Así transformarás un potencial obstáculo (las multas) en simplemente un punto más de la negociación que se resolvió adecuadamente.
Comprar o vender un auto usado que tiene multas pendientes no tiene por qué ser una pesadilla si se actúa con información y precaución. Como hemos visto, existen riesgos financieros y legales reales –desde pagar más dinero del previsto hasta enfrentar demoras en trámites–, pero todos estos riesgos pueden mitigarse con las estrategias adecuadas: verificando antecedentes, negociando con transparencia y dejando todo pactado por escrito. Gracias a cambios legales en Chile, hoy el comprador está más protegido frente a multas del dueño anterior (no se le anotarán infracciones viejas que no aparecían al momento de la compra), lo cual da un marco de seguridad a la compraventa. Sin embargo, esto no reemplaza la debida diligencia que cada parte debe hacer.
Para el comprador, la clave está en informarse y no apresurarse: revisar certificados, exigir cuentas claras y preferir mecanismos seguros como la notaría cuando sea necesario. Para el vendedor, la premisa es honestidad y disposición: cumplir con sus obligaciones (éticamente y por ley) de informar todo antecedente relevante y facilitar al máximo que el auto se transfiera sin cargas. En ambos casos, la comunicación abierta y la buena fe son fundamentales. Un trato en el que ambas partes colaboran para solucionar el tema de las multas puede llegar a buen puerto sin contratiempos mayores.
En última instancia, comprar un auto con multas o venderlo no es intrínsecamente negativo, siempre y cuando se haga con pleno conocimiento de causa y tomando las precauciones necesarias. Este potencial escollo puede convertirse en una oportunidad para demostrar seriedad y lograr incluso condiciones ventajosas (por ejemplo, un descuento en precio, o una venta rápida porque ya se solucionó todo). La información y la negociación son las herramientas principales para navegar con éxito este tipo de operaciones. Siguiendo los pasos y consejos descritos, podrás protegerte y realizar la compraventa de forma segura, transformando un riesgo potencial en una transacción beneficiosa y sin sorpresas desagradables. ¡Buena suerte con tu compra o venta, y que todos tus trámites automotrices sean exitosos!

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